lunes, 1 de abril de 2013

Planteamiento del Problema.



1.1      El problema y sus generalidades.

            Son innumerables las actividades que realizan los seres humanos en una sociedad globalizada en donde uno de los elementos que la caracterizan es la competitividad.

            Es necesario que los actores sociales ejerzan un determinado rol con disciplina en base a la sistematicidad, organización y rigurosidad que el compromiso adquirido demanda.

            Las disciplinas deportivas están entre las actividades humanas que necesitan un enfoque integral que permita concebir la conformación de un individuo competitivo en todo sentido. El Dr. Dietrich Harre expresa que:
                                                                                                                     
“…se debe establecer una relación que le permitirá conocer y desarrollar las capacidades intelectuales en donde los atletas puedan discernir a través del conocimiento y su relación con el entorno, su propio desarrollo  personal percibiendo la actividad que desarrolla desde un enfoque responsable sobre el rol y estatus que tiene dentro de la estructura social”.[1]

            Según la reflexión inmediata precedente, se puede analizar que para la conformación de un atleta competitivo y por ende de alto rendimiento, es importante vincular la educación con la actividad deportiva, en principio porque la educación permite el desarrollo de la capacidad de aprehensión y asimilación en el atleta, de la actividad ejercida con un enfoque de mayor conocimiento de la realidad y del contexto, que involucra una especie de sinergia en la relación individuo-sociedad. En este sentido el atleta de alto rendimiento, es un actor social, que debe considerarse como un talento humano, comprendiendo este atributo, como las cualidades que tiene un sujeto para emprender exitosamente ciertas actividades específicas.

            Es esencial para efecto de esta investigación, considerar al deporte en general y al atleta de alto rendimiento en especial, como factores que propician la acción social a través de la reciprocidad entre ambos actores sociales, el último como producto básico del primero, es decir, la actualidad deportiva de alta competencia, exige un nuevo enfoque teórico desde la perspectiva de la Sociología del Deporte y debe ser observada como un elemento socializador, que ejerce una gran influencia en la conformación de un nuevo hombre y en especial de un nuevo atleta, cuya eficiencia en el rol adquirido, representa en sí mismo una referencia simbólica para la sociedad.

            A propósito de estas reflexiones, investigadores de la Universidad de La Plata en Argentina, como Carlos Carballo, Néstor Hernández y Laura Chiani, expresan que el deporte: “…es una acción social que se desarrolla en forma lúdica como competición entre dos o más partes…(o contra la naturaleza) cuyo resultado viene determinado por la habilidad, la táctica y la estrategia.”[2]

            En todo caso el atleta, de alto rendimiento, es producto o consecuencia de políticas de estados de carácter estratégicos, que permiten desarrollar e impulsar la imagen competitiva de una nación ante el mundo. El deporte y el atleta de alto rendimiento, son factores de carácter institucional, es decir, que el estado debe fomentar la conformación de individuos sanos física y mentalmente para enfrentar los retos indispensables para el progreso, no sólo a nivel deportivo, sino en otras áreas de la interacción humana como por ejemplo, la académica y profesional.


[1][Documento en línea]. (1999), Informes Nacionales. Disponible: http://www.pucp.edu.pe/cmp/evento_en_la_habana/educación_física_deportes.pdf [Consulta: 2006, Enero 21]
[2]Acepciones del Concepto de Deporte. Polisemia e Investigación. [Documento en línea]. (Nº 57. 2003). Disponible: http://www.efdeportes.com/edf57/deporte.htm [Consulta: 2006, febrero 15]

Sustentación Paradigmática de la Investigación.

            La sociología, como toda ciencia, es multiparadigmatica, es decir, los fenómenos sociológicos pueden enfocarse, para su interpretación y/o análisis, desde diferentes modelos. Es necesario acotar que la visión paradigmática de la sociología ha tenido apoyo empírico, sin embargo el nivel paradigmático de esta ciencia se sustenta esencialmente en estudios conceptuales.

            En la obra de Thomas Kuhn (1922)[1] , titulada “La estructura de las revoluciones científicas”, el autor sostiene, que las ciencias están dominadas por paradigmas, no obstante, si éstos entran constantemente en crisis, se desemboca en una revolución científica, que culmina con el reemplazamiento del paradigma dominante, por otro nuevo. Esto para Kuhn es cíclico, es decir, se repite periódicamente, producto de los diferentes cambios y convulsiones a lo interno de las ciencias. Interpretando el concepto de paradigma de Kuhn, Ritzer expresa:
“Un paradigma es una imagen básica del objeto de estudio de una ciencia, sirve para definir lo que debe estudiarse, la pregunta que es necesario responder, como deben responderse y que reglas son precisas seguir para interpretar las respuestas obtenidas. El Paradigma es la unidad más general del consenso dentro de la ciencia y sirve para diferenciar una comunidad científica (o subcomunidad) de otra. Subsume, define e interrelaciona los ejemplares, las teorías y los métodos e instrumentos disponibles”[2]

            No obstante a la precedente apreciación, debe distinguirse claramente la diferencia entre paradigmas y teorías. Estas últimas son sólo una parte de grandes modelos, es decir, un paradigma puede incluir diferentes teorías. Esto repercute en los métodos y en la forma cómo se observa un objeto o fenómeno de estudio. Sin embargo, es fundamental aclarar que dos o más teorías, pueden coexistir dentro de un solo paradigma. Esta situación, obviamente no significa bajo ningún concepto, que entre las distintas teorías existan solidaridades automáticas, por el contrario, los puntos divergentes entre ellas pueden ser muy fuertes y con visiones antagónicas a la hora de abarcar el estudio de un mismo fenómeno. En estas diferencias, las teorías comparten principios generales, que las identifican como parte de un mismo paradigma.

            Dentro de la sociología, se han dado numerosos intentos de clasificación multiparadigmática, por ejemplo, Ritzer, clasifica el status multiparadigmático de la sociología, de la siguiente manera: “El paradigma de los hechos sociales, el modelo de la definición social y un tercero denominado el de la conducta social”.[3] Interesa, especialmente, el  paradigma de la definición social, ya que éste se sustenta en el concepto de la  acción social  de Max Weber.
            A diferencia del paradigma de los hechos sociales, cuyo máximo representante es Émile Durkheim (1858-1917)[4],  el cual parte de una visión macro-sociológica, es decir, las instituciones y estructuras sociales influyen de manera determinante en la conducta y cosmovisión de los individuos, dándole a este último, un papel pasivo dentro del desarrollo de los fenómenos sociales. El paradigma de la definición social, rescata la importancia del sujeto: los actores sociales definen sus situaciones sociales y estas acciones sociales intersubjetivas desencadenan fenómenos sociales.

            El paradigma de la definición social, posee un conjunto de métodos, pero el más significativo es el de la observación. Es, por lo tanto, el que para efectos de los seguidores de esta corriente, se convierte en la manera más directa de interactuar con los elementos que conforman el objeto de estudio, sin embargo no se excluyen otros métodos, tales como la entrevista, el estudio de casos, investigación acción e historias de vidas entre otros.

            Por otro lado, el paradigma de la conducta social, que tiene en Burrhus Frederic Skinner (1904-1990)[5] su máximo representante, sostiene, que el objeto de estudio de la sociología, es la conducta irreflexiva del individuo. A diferencia de este planteamiento, Weber cree, que para su materialización, la acción social necesita que alguno de los sujetos interactuantes posea el sentido de la intención, orientada hacia un objetivo, es decir, a Weber no le interesan los actos irreflexivos, mecánicos, biológicos u orgánicos de los sujetos.

            Por todo lo antes mencionado, puede inferirse, que el modelo de la definición social presenta un perfil filosófico existencialista. Esta apreciación puede corroborarse, con lo que expresa Tom Campbell sobre la visión weberiana de los valores:

“Existe a este nivel un elemento existencialista en la teoría del hombre de Weber, ya que significa insistiendo que hay un extenso ámbito de valores que el individuo puede decidir adoptar. Como Nietzsche, quien influye en Weber de gran manera, Weber considera que la condición humana requiere el ejercicio de la elección en lo referente a los fines de conducta últimos e incompatibles, pero tiene una visión 0más abierta que Nietzsche de los posibles modos con lo que los hombres pueden afirmar su existencia y dar significados a sus vidas. Y no cree en un conjunto universal de valores que los seres humanos tengan la obligación de adoptar. El hombre debe, hasta cierto punto, elegir sus valores y decidir por sí mismo cuan racionales, emocionales o tradicionales van a ser sus acciones”.[6]

            De allí, que resulte importante rescatar al sujeto de las apreciaciones macro sociológicas, que intentan explicar los fenómenos sociales basados en teorías funcionalistas y estructuralistas. El sujeto, es decir el microcosmos individual, también posee vida propia más allá de los símbolos, códigos y signos inherentes a un lenguaje que coacciona los principios de convivencia social. En esta vida propia, el sujeto tiene la capacidad racional y evidentemente mentada de decidir e interpretar los diferentes códigos de adhesión de un grupo social determinado y por ello decide asumirlos o no, en concordancia con sus intereses, en pocas palabras, el contexto subjetivo juega un papel, fundamental cuando el sujeto practica el sentido de la elección e interactúa con otros actores en función a su decisión.

            Dentro del paradigma de la definición social, encontramos muchas teorías, entre las más notorias podemos mencionar: la teoría fenomenológica, el interaccionismo simbólico, el existencialismo sociológico, la etnometodología y la teoría de la acción.

            Dentro de esta coexistencia teórica, existen numerosas divergencias. No obstante, son de interés para esta investigación, los puntos en común que las unifican y cuyas características afines las hacen parte de un paradigma. A propósito de lo antes expresado, esto se debe, según Rusque, básicamente en hallar “el significado dado por los sujetos participantes a las acciones y sucesos que constituyen la trama de su vida cotidiana”.[7]

        A modo de interpretación de la anterior apreciación, el rol de la ciencia al utilizar el enfoque cualitativo, es que se centra en descifrar el significado que los sujetos inter-actuantes le dan a los fenómenos sociales de la cotidianidad, (para esta investigación la cotidianidad es el elemento más consustancial de la vida social, de hecho esta última funge como igual a la primera en el recorrido conceptual de la presente). Como se puede observar, el centro es el sujeto, en el sentido de otorgarle importancia a su actitud frente a los acontecimientos externos. El sujeto fundamental  para el desarrollo de esta investigación, está representado por los atletas de alto rendimiento, los que sus experiencias en ámbito universitario opinarán sobre su estado situacional, en relación al record académico y a las políticas institucionales de la Universidad Central de Venezuela, para cubrir sus condiciones de estudiantes, con cualidades especiales, debido al rol que asumen, no sólo ante la institución mencionada, sino también con el país.
       
         La actitud puede ser tangible o intangible, es decir, puede materializarse a través de  acciones físicas o por medio de pensamientos, ideas o interpretaciones.  Pero es necesario aclarar, que cuando se habla de acciones físicas, no se pretende que sean irracionales, por el contrario, se sostiene, que toda acción que influya en otros individuos provenientes de un sujeto, es racional, sólo que son de mayor facilidad para aprehenderlas cuando pasan del plano subjetivo de las ideas, al plano objetivo de la observación.


[1]Kuhn consideraba que las ciencias no progresaban a través de un proceso uniforme bajo la aplicación del llamado método científico. Estos métodos se cumplen en dos etapas. En primer lugar, hay un amplio consenso sobre cómo explotar los avances conseguidos en el pasado ante los problemas existentes, creándose soluciones universales las cuales llamó "paradigmas". En segundo lugar, se buscan nuevas teorías y herramientas de investigación. Si se demuestra que una teoría es superior a las existentes, entonces se produce una "revolución científica", originando cambios de conceptos científicos, problemas, soluciones y métodos, creando nuevos "paradigmas". (Nota del autor).
[2]RITZER, George. “Teoría Sociológica Clásica”. Mc. Graw Hill. Madrid, 1993. Pág. 436.
[3]idem.
[4]Para Durkheim los métodos científicos debían aplicarse al estudio de la sociedad y pensaba que los grupos sociales presentaban características que iban más allá de las particularidades o conductas de los individuos. (Nota del autor).
[5] Skinner defiende el condicionamiento controlado masivo, como medio de control de un orden social dirigido a la felicidad del individuo. (Nota del autor).

[6]CAMPBELL, Tom. “Siete Teorías de la Sociedad”. Ediciones Cátedra, S.A. Madrid, 1994. Pág. 208.
[7]RUSQUE, Ana María.”De la Diversidad a la Unidad en la Investigación Cualitativa”. Vadell Hermanos Editores. Caracas, 2003. Pág. 87.




 

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