1.1
El problema y sus generalidades.
Son
innumerables las actividades que realizan los seres humanos en una sociedad
globalizada en donde uno de los elementos que la caracterizan es la
competitividad.
Es
necesario que los actores sociales ejerzan un determinado rol con disciplina en
base a la sistematicidad, organización y rigurosidad que el compromiso
adquirido demanda.
Las
disciplinas deportivas están entre las actividades humanas que necesitan un
enfoque integral que permita concebir la conformación de un individuo
competitivo en todo sentido. El Dr. Dietrich Harre expresa que:
“…se
debe establecer una relación que le permitirá conocer y desarrollar las
capacidades intelectuales en donde los atletas puedan discernir a través del
conocimiento y su relación con el entorno, su propio desarrollo personal percibiendo la actividad que
desarrolla desde un enfoque responsable sobre el rol y estatus que tiene dentro
de la estructura social”.[1]
Según
la reflexión inmediata precedente, se puede analizar que para la conformación
de un atleta competitivo y por ende de alto rendimiento, es importante vincular
la educación con la actividad deportiva, en principio porque la educación
permite el desarrollo de la capacidad de aprehensión y asimilación en el atleta,
de la actividad ejercida con un enfoque de mayor conocimiento de la realidad y
del contexto, que involucra una especie de sinergia en la relación
individuo-sociedad. En este sentido el atleta de alto rendimiento, es un actor
social, que debe considerarse como un talento humano, comprendiendo este
atributo, como las cualidades que tiene un sujeto para emprender exitosamente
ciertas actividades específicas.
Es
esencial para efecto de esta investigación, considerar al deporte en general y
al atleta de alto rendimiento en especial, como factores que propician la
acción social a través de la reciprocidad entre ambos actores sociales, el
último como producto básico del primero, es decir, la actualidad deportiva de
alta competencia, exige un nuevo enfoque teórico desde la perspectiva de la
Sociología del Deporte y debe ser observada como un elemento socializador, que
ejerce una gran influencia en la conformación de un nuevo hombre y en especial
de un nuevo atleta, cuya eficiencia en el rol adquirido, representa en sí mismo
una referencia simbólica para la sociedad.
A
propósito de estas reflexiones, investigadores de la Universidad de La Plata en
Argentina, como Carlos Carballo, Néstor Hernández y Laura Chiani, expresan que
el deporte: “…es una acción social que
se desarrolla en forma lúdica como competición entre dos o más partes…(o contra
la naturaleza) cuyo resultado viene determinado por la habilidad, la táctica y
la estrategia.”[2]
En todo caso el atleta, de alto rendimiento, es producto
o consecuencia de políticas de estados de carácter estratégicos, que permiten
desarrollar e impulsar la imagen competitiva de una nación ante el mundo. El
deporte y el atleta de alto rendimiento, son factores de carácter
institucional, es decir, que el estado debe fomentar la conformación de
individuos sanos física y mentalmente para enfrentar los retos indispensables
para el progreso, no sólo a nivel deportivo, sino en otras áreas de la
interacción humana como por ejemplo, la académica y profesional.
[1][Documento en línea]. (1999), Informes
Nacionales. Disponible: http://www.pucp.edu.pe/cmp/evento_en_la_habana/educación_física_deportes.pdf
[Consulta: 2006, Enero 21]
[2]Acepciones del Concepto de Deporte. Polisemia
e Investigación. [Documento en línea]. (Nº 57. 2003). Disponible: http://www.efdeportes.com/edf57/deporte.htm
[Consulta: 2006, febrero 15]
Sustentación
Paradigmática de la Investigación.
La
sociología, como toda ciencia, es multiparadigmatica, es decir, los fenómenos
sociológicos pueden enfocarse, para su interpretación y/o análisis, desde
diferentes modelos. Es necesario acotar que la visión paradigmática de la
sociología ha tenido apoyo empírico, sin embargo el nivel paradigmático de esta
ciencia se sustenta esencialmente en estudios conceptuales.
En
la obra de Thomas Kuhn (1922)[1] ,
titulada “La estructura de las
revoluciones científicas”, el
autor sostiene, que las ciencias están dominadas por paradigmas, no obstante,
si éstos entran constantemente en crisis, se desemboca en una revolución
científica, que culmina con el reemplazamiento del paradigma dominante, por
otro nuevo. Esto para Kuhn es cíclico, es decir, se repite periódicamente,
producto de los diferentes cambios y convulsiones a lo interno de las ciencias.
Interpretando el concepto de paradigma de Kuhn, Ritzer expresa:
“Un
paradigma es una imagen básica del objeto de estudio de una ciencia, sirve para
definir lo que debe estudiarse, la pregunta que es necesario responder, como
deben responderse y que reglas son precisas seguir para interpretar las
respuestas obtenidas. El Paradigma es la unidad más general del consenso dentro
de la ciencia y sirve para diferenciar una comunidad científica (o
subcomunidad) de otra. Subsume, define e interrelaciona los ejemplares, las
teorías y los métodos e
instrumentos disponibles”[2]
No obstante a la precedente apreciación, debe
distinguirse claramente la diferencia entre paradigmas y teorías. Estas últimas
son sólo una parte de grandes modelos, es decir, un paradigma puede incluir
diferentes teorías. Esto repercute en los métodos y en la forma cómo se observa
un objeto o fenómeno de estudio. Sin embargo, es fundamental aclarar que dos o
más teorías, pueden coexistir dentro de un solo paradigma. Esta situación,
obviamente no significa bajo ningún concepto, que entre las distintas teorías
existan solidaridades automáticas, por el contrario, los puntos divergentes
entre ellas pueden ser muy fuertes y con visiones antagónicas a la hora de
abarcar el estudio de un mismo fenómeno. En estas diferencias, las teorías
comparten principios generales, que las identifican como parte de un mismo
paradigma.
Dentro de la sociología, se han dado
numerosos intentos de clasificación multiparadigmática, por ejemplo, Ritzer,
clasifica el status multiparadigmático de la sociología, de la siguiente
manera: “El paradigma de los hechos
sociales, el modelo de la definición social y un tercero denominado el de la
conducta social”.[3] Interesa, especialmente, el paradigma de la definición social, ya que
éste se sustenta en el concepto de la
acción social de Max Weber.
A diferencia del paradigma de los hechos sociales, cuyo
máximo representante es Émile Durkheim (1858-1917)[4], el cual parte de una visión
macro-sociológica, es decir, las instituciones y estructuras sociales influyen
de manera determinante en la conducta y cosmovisión de los individuos, dándole
a este último, un papel pasivo dentro del desarrollo de los fenómenos sociales.
El paradigma de la definición social, rescata la importancia del sujeto: los
actores sociales definen sus situaciones sociales y estas acciones sociales
intersubjetivas desencadenan fenómenos sociales.
El paradigma de la definición social, posee un conjunto
de métodos, pero el más significativo es el de la observación. Es, por lo
tanto, el que para efectos de los seguidores de esta corriente, se convierte en
la manera más directa de interactuar con los elementos que conforman el objeto
de estudio, sin embargo no se excluyen otros métodos, tales como la entrevista,
el estudio de casos, investigación acción e historias de vidas entre otros.
Por otro lado, el paradigma de la conducta social, que
tiene en Burrhus Frederic Skinner (1904-1990)[5] su
máximo representante, sostiene, que el objeto de estudio de la sociología, es
la conducta irreflexiva del individuo. A diferencia de este planteamiento,
Weber cree, que para su materialización, la acción social necesita que alguno
de los sujetos interactuantes posea el sentido de la intención, orientada hacia
un objetivo, es decir, a Weber no le interesan los actos irreflexivos,
mecánicos, biológicos u orgánicos de los sujetos.
Por todo lo antes mencionado, puede inferirse, que el
modelo de la definición social presenta un perfil filosófico existencialista.
Esta apreciación puede corroborarse, con lo que expresa Tom Campbell sobre la
visión weberiana de los valores:
“Existe
a este nivel un elemento existencialista en la teoría del hombre de Weber, ya
que significa insistiendo que hay un extenso ámbito de valores que el individuo
puede decidir adoptar. Como Nietzsche, quien influye en Weber de gran manera,
Weber considera que la condición humana requiere el ejercicio de la elección en
lo referente a los fines de conducta últimos e incompatibles, pero tiene una
visión 0más abierta que Nietzsche de los posibles modos con lo que los hombres
pueden afirmar su existencia y dar significados a sus vidas. Y no cree en un
conjunto universal de valores que los seres humanos tengan la obligación de
adoptar. El hombre debe, hasta cierto punto, elegir sus valores y decidir por
sí mismo cuan racionales, emocionales o tradicionales van a ser sus acciones”.[6]
De allí, que resulte importante rescatar al sujeto de las apreciaciones macro sociológicas,
que intentan explicar los fenómenos sociales basados en teorías funcionalistas
y estructuralistas. El sujeto, es decir el microcosmos individual, también
posee vida propia más allá de los símbolos, códigos y signos inherentes a un
lenguaje que coacciona los principios de convivencia social. En esta vida
propia, el sujeto tiene la capacidad racional y evidentemente mentada de
decidir e interpretar los diferentes códigos de adhesión de un grupo social
determinado y por ello decide asumirlos o no, en concordancia con sus
intereses, en pocas palabras, el contexto subjetivo juega un papel, fundamental
cuando el sujeto practica el sentido de la elección e interactúa con otros
actores en función a su decisión.
Dentro del paradigma de la definición social, encontramos
muchas teorías, entre las más notorias podemos mencionar: la teoría
fenomenológica, el interaccionismo simbólico, el existencialismo sociológico,
la etnometodología y la teoría de la acción.
Dentro de esta coexistencia teórica, existen numerosas
divergencias. No obstante, son de interés para esta investigación, los puntos
en común que las unifican y cuyas características afines las hacen parte de un
paradigma. A propósito de lo antes expresado, esto se debe, según Rusque,
básicamente en hallar “el significado
dado por los sujetos participantes a las acciones y sucesos que constituyen la
trama de su vida cotidiana”.[7]
A modo de interpretación de la anterior
apreciación, el rol de la ciencia al utilizar el enfoque cualitativo, es que se
centra en descifrar el significado que los sujetos inter-actuantes le dan a los
fenómenos sociales de la cotidianidad, (para esta investigación la cotidianidad
es el elemento más consustancial de la vida social, de hecho esta última funge
como igual a la primera en el recorrido conceptual de la presente). Como se
puede observar, el centro es el sujeto, en el sentido de otorgarle importancia
a su actitud frente a los acontecimientos externos. El sujeto fundamental para el desarrollo de esta investigación,
está representado por los atletas de alto rendimiento, los que sus experiencias
en ámbito universitario opinarán sobre su estado situacional, en relación al
record académico y a las políticas institucionales de la Universidad Central
de Venezuela, para cubrir sus condiciones de estudiantes, con cualidades
especiales, debido al rol que asumen, no sólo ante la institución mencionada,
sino también con el país.
La actitud puede ser tangible o intangible, es
decir, puede materializarse a través de
acciones físicas o por medio de pensamientos, ideas o interpretaciones. Pero es necesario aclarar, que cuando se
habla de acciones físicas, no se pretende que sean irracionales, por el
contrario, se sostiene, que toda acción que influya en otros individuos
provenientes de un sujeto, es racional, sólo que son de mayor facilidad para
aprehenderlas cuando pasan del plano subjetivo de las ideas, al plano objetivo
de la observación.
[1]Kuhn consideraba que
las ciencias no progresaban a través de un proceso uniforme bajo la aplicación
del llamado método científico. Estos métodos se cumplen en dos etapas. En
primer lugar, hay un amplio consenso sobre cómo explotar los avances
conseguidos en el pasado ante los problemas existentes, creándose soluciones
universales las cuales llamó "paradigmas". En segundo lugar, se
buscan nuevas teorías y herramientas de investigación. Si se demuestra que una
teoría es superior a las existentes, entonces se produce una "revolución
científica", originando cambios de conceptos científicos, problemas, soluciones
y métodos, creando nuevos "paradigmas". (Nota del autor).
[3]idem.
[4]Para Durkheim los
métodos científicos debían aplicarse al estudio de la sociedad y pensaba que
los grupos sociales presentaban características que iban más allá de las particularidades
o conductas de los individuos. (Nota del
autor).
[5] Skinner defiende el
condicionamiento controlado masivo, como medio de control de un orden social
dirigido a la felicidad del individuo. (Nota
del autor).
[6]CAMPBELL, Tom. “Siete Teorías de la Sociedad”.
Ediciones Cátedra, S.A. Madrid, 1994. Pág. 208.
[7]RUSQUE, Ana María.”De la Diversidad
a la Unidad en
la
Investigación Cualitativa”. Vadell Hermanos Editores.
Caracas, 2003. Pág. 87.

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